viernes, 3 de noviembre de 2017

MATRIMONIOS - NO COMPROMETAS TU PALABRA


NO COMPROMETAS TU PALABRA

Mat 5:33 "También han oído que se dijo a sus antepasados: 'No faltes a tu juramento, sino cumple con tus promesas al Señor.'
Mat 5:34 Pero yo les digo: No juren de ningún modo:  ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
Mat 5:35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
Mat 5:36 Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer que ni uno solo de tus cabellos se vuelva blanco o negro.
Mat 5:37 Cuando ustedes digan 'sí’, que sea realmente sí; y cuando digan 'no’, que sea no.  Cualquier cosa de más, proviene del maligno.


INTRODUCCION

Con mucha frecuencia tendemos a hablar por hablar, a prometer por prometer y a decir si porque si, sin dar ninguna explicación o hallar alguna explicación lógica y coherente a lo que decimos, esto genera muchos conflictos en la pareja, pues nuestro cónyuge espera que seamos coherentes con lo que creemos y pensamos.

No podemos estar prometiendo cosas a la ligera o diciendo sí o no a todo. Comprometemos muy fácilmente nuestra palabra y la dejamos por el suelo, haciendo que esta pierda valor ante nuestro cónyuge y haciendo también que se pierda la confianza.

Nuestras palabras tienen poder, y el mayor poder que pueden tener es que siempre estén acorde a nuestras creencias como cristianos. Si creemos algo, pero actuamos de forma diferente, nuestro cónyuge comprenderá que nuestro compromiso con ella puede ser roto de la misma manera en que la pareja deja de cumplir lo que promete o dice.

DESARROLLO

En el pasaje Cristo nos recuerda que no debemos hacer promesas a la ligera, sino que debemos comprometer todo nuestro ser con lo que decimos, pues debe haber coherencia entre lo que creemos, lo que pensamos y lo que decimos. Un cónyuge que dice a su esposa que la ama, pero con sus acciones violentas y desagradables le dice lo contrario, hace que su palabra no tenga valor; un cónyuge que promete fidelidad y luego está buscando placer en la pornografía o en otras personas, da poco valor a su palabra.

Un esposo que un día dice una cosa y luego cambia de parecer sin más, no está siendo coherente con lo que cree y piensa. Un cónyuge egoísta, pendenciero (que pelea por todo), grosero, mentiroso no es coherente con el cristianismo. Dios espera esposos que se amen, se respeten, que abandonen el egoísmo y la mentira, que sean capaces de morir el uno por el otro y mueran a sí mismos para servir y apoyar a su cónyuge, pero lo que vemos en los hogares no se parece a esto.

En algunos hogares las peleas y conflictos son el pan de cada día, las mentiras y engaños crecen y se multiplican, la palabra es poco valorada y las promesas peor. De allí que Jesús nos enseñe a que cuando digamos si, sea si, y cuando digamos no, sea no. Pues en medio de este relativismo moral en el que vive la iglesia, se necesitan creyentes firmes que se mantengan en sus valores y creencias por sobre todo.

Yo era de los que comprometía mi palabra sin ser sincero, algunas veces decía si a todo para quedar bien, pero luego me encontraba quedando peor, he visto como muchos prometen cosas que no pueden cumplir, y otros que aunque intentaron lo mejor, haber comprometido su palabra hizo que se diluyera su amor. Cuantas parejas se han quedado esperando a que su cónyuge cumpliera lo que prometió, un viaje, una comida, ser más ordenado, ayudar en la casa, cuidar los niños, menos trabajo, y se han quedado solo en palabras.

CONCLUSION

Como creyentes debemos cuidar mucho nuestras palabras, porque ellas pueden enjuiciarnos o librarnos, es mejor no prometer cuando no podamos cumplir, aunque sea factible hacerlo, pues una promesa incumplida daña la confianza en la pareja. Evita comprometer tu palabra en negocios, promesas, y comprométete mejor a ser honesto, cumplido, y a decir si cuando sea si, y no cuando sea no.

Cuidar tus palabras te librará de muchos conflictos, y hará que tu cónyuge confié más en ti. Hoy cuido mis palabras y solo digo aquellas cosas que considero coherentes con lo que creo y pienso, evito hablar por hablar, aunque a veces también me equivoco. Corrige tu forma de hablar y de seguro la confianza surgirá.

Seamos coherentes en nuestro cristianismo y vivamos como Cristo quiere que vivamos nuestro matrimonio, en paz, santidad, amor, entrega y servicio.


Oremos, Señor perdóname por hablar por hablar y no cuidar mis palabras con las que he herido a mi cónyuge, permíteme hablar solo la verdad y ser coherente en lo que digo, ayúdame a vivir conforme a tu verdad y permite que mi pareja confié en mi palabra, amen.

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