martes, 21 de junio de 2016

ESTUDIO BÍBLICO HEBREOS 3


ESTUDIO BÍBLICO
Por: Camilo Sastoque
Ministerio Unidad de la Fe

Heb 3:1  Por lo tanto,  hermanos,  ustedes que han sido santificados y que tienen parte en el mismo llamamiento celestial,  consideren a Jesús,  apóstol y sumo sacerdote de la fe que profesamos.
Todos como hermanos en la fe que profesamos vivir, consideren, entiendan y observen a Jesús pero no lo concibamos desde su frágil humanidad, sino como el enviado del Padre, el sumo sacerdote y guía espiritual de los que creen y confían.
Heb 3:2  Él fue fiel al que lo nombró,  como lo fue también Moisés en toda la casa de Dios.
Su fidelidad al llamado que le fue encomendado fue extraordinaria, tan similar a la de Moisés, pero perfeccionada por el amor y la obediencia absolutos que profeso.
Heb 3:3  De hecho,  Jesús ha sido estimado digno de mayor honor que Moisés,  así como el constructor de una casa recibe mayor honor que la casa misma.
Moisés es el gran héroe del pueblo hebreo, su libertador, su mesías en tiempos de esclavitud, mas Jesús ha sido estimado con mayor honor que el de Moisés y esto necesita ser comprendido, y usa una parábola para explicarlo, de igual manera que el constructor de una casa recibe una mayor dignidad, estima o dignidad que la casa misma, así mismo Jesús como autor y consumador de nuestra fe y vida espiritual, por medio del cual todo fue hecho, y por quien este templo espiritual que somos nosotros es conformado a imagen y semejanza del padre. Moisés tiene una gran similitud con Jesús, ambos nacieron y fueron perseguidos, crecieron junto a padres adoptivos, ayunaron por 40 días y 40 noches, surgieron como libertadores de su pueblo.
Heb 3:4  Porque toda casa tiene su constructor,  pero el constructor de todo es Dios.
De igual manera a como se construye una casa, con su previsión, planos, entendimiento y necesidades, todo tiene su hacedor, su constructor, quien hace es quien establece los cimientos de todo, y cuando habla de todo ello incluye tiempo-espacio.
Heb 3:5  Moisés fue fiel como siervo en toda la casa de Dios,  para dar testimonio de lo que Dios diría en el futuro.
Moisés sirvió con propósito a la casa, que hace referencia al ser del hombre, y su vida y obra dan testimonio del poder de Dios que obra para salvación, y sirve a nosotros como tipología de la salvación que habría de venir  en Jesús y de la cual hacemos parte. Moisés sirvió para establecer un diseño que habría de cumplirse con el mesías.
Heb 3:6  Cristo,  en cambio,  es fiel como Hijo al frente de la casa de Dios.  Y esa casa somos nosotros,  con tal que mantengamos* nuestra confianza y la esperanza que nos enorgullece.
A diferencia de Moisés quien sirvió a la casa de Dios o sea al hombre (como salvador de su pueblo y como tipología de la salvación), Jesús cumple a cabalidad y con fidelidad su servicio como hijo y como constructor al frente de su desarrollo y construcción o establecimiento. Aquí el escritor confirma que la casa de Dios, somos nosotros, la cual permanece y se establece por la fe en el hijo, que es nuestra confianza y esperanza, de la cual nos gloriamos y enorgullecemos.
Heb 3:7  Por eso,  como dice el Espíritu Santo: “Si ustedes oyen hoy su voz,
Heb 3:8  no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión,  en el día de prueba en el desierto.
El escritor cuando habla por parte del Espíritu Santo, utiliza el A.T. para dar autoridad a su referencia, y la usa para exhortar a los hebreos que al oír esta carta, escuchan el llamado de Dios en sus corazones para seguirle. Todo creyente que oye la voz de Dios, debe evitar que la incredulidad, los prejuicios, la falta de acción y la mentira endurezcan su corazón, tal como ocurrió con los israelitas cuando salieron al desierto.
Heb 3:9  Allí sus antepasados me tentaron y me pusieron a prueba,  aunque durante cuarenta años vieron mis obras.
A pesar de haber sido liberados de manera milagrosa y sobrenatural, Israel siguió tratando de probar su existencia y la veracidad de sus designios, despertando la indignación del Padre, pues aunque durante cuarenta años vieron su obra, no le conocieron personalmente.
Heb 3:10  Por eso me enojé con aquella generación,  y dije: ‘Siempre se descarría su corazón,  y no han reconocido mis caminos.'
Nuestros pensamientos y emociones fácilmente se descarrían de la verdad, nos limitan para conocerle, esta generación tuvo miedo de entrar y conocerle, a pesar de que fueron invitados a conocerle. Reconocer a Dios implica la muerte de nuestro ser tal cual lo conocemos, ir al él involucra el morir a nosotros mismos, lo que despertó la indignación del Padre al saber que el hombre se ama más a si mismo que a él, lo cual revelaba la inconcordancia de sus palabras con sus acciones.
Heb 3:11  Así que,  en mi enojo,  juré: ‘Jamás entrarán en mi reposo.'  "*
Al no encontrar a alguien digno de entrar dentro de esa generación, Dios hablo y dijo: que no entrarían en su reposo, en lo eterno, en lo sobrenatural de su presencia, de modo que aunque vieron obras maravillosas del poder de Dios, este poder nunca penetro sus corazones endurecidos por sus pensamientos y emociones.
Heb 3:12  Cuídense,  hermanos,  de que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo.
Somos llamados a cuidar nuestros corazones, nuestra fe, nuestros pensamientos y emociones para que al estar conscientes de ellos podamos permanecer alertas y atentos a lo que somos para no apartarnos de la verdad.
Heb 3:13  Más bien,  mientras dure ese  "hoy",  anímense unos a otros cada día,  para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado.
Recuerden que es algo de hoy, no de mañana, ni de otro día, es ahora que debemos estar conscientes, alertas, atentos para animarnos, para exhortarnos, de manera que ninguno endurezca su corazón a pesar de haber errado.
Heb 3:14  Hemos llegado a tener parte con Cristo,  con tal que retengamos firme hasta el fin la confianza que tuvimos al principio.
Para permanecer en unidad o tener parte con Cristo, debemos mantenernos firmes hasta el fin, y para hacerlo debemos permanecer conscientes de su presencia, tal cual desde el comienzo en que empezamos a percibir la confianza que ha surgido en nuestros corazones.
Heb 3:15  Como se acaba de decir:  "Si ustedes oyen hoy su voz,  no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión."*
El corazón y la mente del hombre lejos de Dios son rebeldes por naturaleza, la rebeldía es una característica particular de nuestra naturaleza carnal, el hombre de hoy cree en gran medida que ella es buena, pero en realidad no se dan cuenta que la rebeldía solo les aparta de Dios, y es el comienzo de la caída. Los hombres que se rebelaron contra Moisés, se rebelaron contra Dios y sus designios al permitir que sus mentes, sus emociones y pensamientos se alejaran de la confianza y se sumergieran en el temor, y cuando este controla el corazón, la mente y la emociones, entonces la rebeldía, la incredulidad, y el desamor se hacen presentes para endurecer el corazón e impedirle conocer la verdad, aunque sea evidente.
Heb 3:16  Ahora bien,  ¿quiénes fueron los que oyeron y se rebelaron?  ¿No fueron acaso todos los que salieron de Egipto guiados por Moisés?
Los hebreos que recibían esta carta, parecían haber olvidado la rebelión de sus antepasados, que aunque tenían a un gran líder que los había liberado y los conducía a la tierra prometida, una tipología clara de Cristo, se había descarriado al desconfiar en sus corazones, y al desviar sus pensamientos y emociones por el temor, porque ahora iban a hacer lo mismo al rechazar a Cristo como su salvador que los conducía a la verdad.
Heb 3:17  ¿Y con quiénes se enojó Dios durante cuarenta años?  ¿No fue acaso con los que pecaron,  los cuales cayeron muertos en el desierto?
Quienes despertaron la indignación del Señor por el pecado, por sus errores y desconfianza murieron a consecuencia de ello, y murieron en el desierto sin poder descubrir la tierra prometida, mas ahora Cristo ha venido para liberarnos del pecado y para conducirnos a su reino, un reino que no pertenece a este mundo y que solo puede disfrutarse y conocerse por medio suyo.
Heb 3:18  ¿Y a quiénes juró Dios que jamás entrarían en su reposo,  sino a los que desobedecieron?*
Quienes llenaron su corazón y mentes con rebeldía, terminaron por desobedecer a Dios, y como consecuencia de ello, no entraron en el reposo de lo eterno, en donde la presencia de Dios se vuelve real, en donde lo terrenal termina y empieza lo verdadero.
Heb 3:19  Como podemos ver,  no pudieron entrar por causa de su incredulidad.

Luego de apartarse sus corazones se llenaron de incredulidad, de mentira y engaño, por lo que no pudieron entrar, aunque Dios los conducía, sus propias elecciones y determinaciones terminaron por apartarlos.

3 comentarios:

  1. BIEN ENTENDIBLE LA EXPLICACION, SOBRE TODO EL VERSO 9, DONDE SE ATREVIERON A PROBAR EL PODER DEL PADRE CELESTIAL A PESAR DE LOS MILAGROS QUE YA EL LES HABIA HECHO, NO HAGAMOS ASI NOSOTROS ES PREFERIBLE PEDIRLE A TIEMPO QUE NO NOS FALTE LA FE EN SUS ATRIBUTOS ANTES QUE LLEGUEN LAS DIFICULTADES.

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